lunes, abril 11, 2005

Pensares. Todavía.

Bitácora del Navegante. Pensares.

"...Oh traidores recuerdos que desecho,
de paz, de amor, de material ternura,
no interrumpáis la cura
que el infortunio comenzó en mi pecho"
Una tormenta nocturna en alta mar
José María Blanco White.


Aún entre espuma blanca y agitada,
cubierta de un cielo gris,
intento navegarte, mi mar.

Pudiese olvidar cómo se escribe
mi patria o mi destino;
aquella isla, que tanto ansío
y que no quiere llegar...

Pudiese!...Puedo!, podré!, podría!
Pero no logro recordarte, así de fácil,
sin olvidar tu nombre... todavía.


SIF (StolenImageFrom:)

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Espero curarme de tí, Jaime Sabines