miércoles, enero 04, 2006

Pensares. Tres tipos piolas.

Bitácora del Navegante. Pensares.

Para Pepe, todos son mitos. (Yo ni sé si Pepe existe... ni siquiera creo en él!)
Para
Diego, se trataba de unos tipos ambientalistas.
Hoy en día, se dedicarían a otros viajes más "cool".
Pero dejá el chamuyo al pipiolaje: en el conventillo se bate la posta: allá lejos y hace tiempo... una banda de orilleros sabatinis se acodaron en el mueble del capo de la provincia de Iudaea, un tal Herodes, a preguntarle por un pebete de ley, recien nacido.
El bacán junta la peonada y averigua de donde podía ser el crío.
Como el punto tenía un jabón bárbaro de que se le venga el reino en falsa escuadra, con carpa le pasa la batida a los padrinos, pero con el mangaso de que devuelvan favor por favor, denunciando bien el dato, "para ir también a saludar a la familia". Já, biabista viejo!.
Los muchachos no eran lonyis: al fulano le vieron la raca de malandrino de movida, y pisaron los matungos hasta el boliche, relojeando que ningún afiche los siguiera.
A la gurda!! Saludaron a la gente... con sonrisa de oreja a oreja: y al niñito se turnaron pa abrazarlo. Después, le arrimaron a la catrera un montón de recuerdos, de los más queridos.
Y finalmente, morfi, escabio y escolaso, para olivar a las mil quinientas, abanicando por el win menos junado.

Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.»
Herodes y toda Jerusalén quedaron muy alborotados al oír esto. Reunió de inmediato a los sumos sacerdotes y a los que enseñaban la Ley al pueblo, y les hizo precisar dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, pues así lo escribió el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en absoluto la más pequeña entre los pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi pueblo, Israel.
Entonces Herodes llamó en privado a los Magos, y les hizo precisar la fecha en que se les había aparecido la estrella. Después los envió a Belén y les dijo: «Vayan y averigüen bien todo lo que se refiere a ese niño, y apenas lo encuentren, avísenme, porque yo también iré a rendirle homenaje.»
Después de esta entrevista con el rey, los Magos se pusieron en camino; y fíjense: la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. ¡Qué alegría más grande: habían visto otra vez a la estrella!. Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.
Luego se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes, así que regresaron a su país por otro camino.

En San Apollinare Nuovo, la imagen más antigua