martes, junio 03, 2008

Pensares. El sueño de Cassandra.

Bitacora del Navegante. Pensares.

Hay una tensión entre tener la vida y honrarla, entre la necesidad primaria de preservarse y la pulsión por superarse.




Algo de eso trata "El Sueño de Cassandra", de Woody Allen, con McGregor y Farrel. No es una película reveladora, no muestra más que una ironía (una buena racha que no lo es) y el hecho de que en el reino de lo subjetivo siempre hay alguien más necesitado que otro.
La necesidad como subjetividad, y la muerte -el homicidio- como frontera de los actos irrecuperables.



No, no es otra película de barquitos



Si hay una moraleja en mostrar a dos muchachos comunes que se pierden, seguramente no alcanza para resistirse en la mediocridad. Y qué es la mediocridad? Es la vida sin un sueño, aunque sea imposible; sin una esperanza de que todo o algo cambie, o al menos se termine.
La tensión enfrenta una barrera invisible.
Tan segura como la piedra, tan incierta como el viento.
La inseguridad es el umbral de la existencia.
Hay tanta tensión en la vida, como en la cuerda de una guitarra. Ni más, ni menos.