domingo, enero 09, 2005

El Libro. Oráculo.

Bitácora del Navegante. El Libro.

Poco a poco fui descifrando parte del contenido, del libro que guarda las claves para llegar a la Isla del Tesoro.
Ahora mismo no recuerdo dónde lo conseguí, aunque calculo que nunca fue un libro, sino una serie de instrucciones a las que le fui agregando mis propias páginas personales.
De hecho hoy el libro tiene hojas manuscritas por mí, y otras muy antiguas cuyo significado apenas puedo comprender. Sospecho que ésa fue intención de los escritores; un mensaje a la humanidad, que sólo será comprendido al final, después de leer la última hoja, con la tinta aún fresca del último de los escritores.


Así es que, después de 10 años de andar sin un rumbo fijo, sino con fragmentos de mapas, finalmente creo sospechar el destino marcado en las hojas.

Anoto en esta Bitácora que yo mismo interpreto algunos signos, que quizás otros encuentren equivocados. Tal vez hasta los signos tengan significados simultáneos.
De algunas imágenes antiguas, pude entrever dos mundos. En uno de ellos está la Isla del Tesoro, y si bien la ruta hacia ella se compone de, digamos, estelas en la mar, de repente el encuentro con el Tesoro Ocurre.
Hay trazado un destino, marcado un norte; pero aún con la ubicación precisa y exacta de las coordenadas mismas, sería imposible hallar en ese punto algo más que agua.
Las frases que traduzco alientan a navegar el primer mundo, pero con una firme convicción de que por más que toda la tripulación se amotine, los dioses del océano, los vientos y las tormentas se enfurezcan, y mis fuerzas flaqueen, no pierda la brújula que me permite alcanzar la Isla, a estas alturas Mi Isla.
Releo la frase de un desconocido que pregunta "para qué? para qué poseer el mejor de los barcos, la tripulación más avezada y la cartografía del momento, si pierdo el objeto de mi viaje?... Navegar por navegar, dejadlo a los mediocres: dejad que ellos tomen posesión de las Islas Vírgenes, que luchen por conquistar territorios mal defendidos, dejad... Nosotros navegamos por una Isla Soñada, que sólo puede encontrarse en Sueños"...
Poco viento y tripulantes desganados, cuento con este problema desde hace tiempo.
Tiempo....
No queda mucho; sé que un día las costillas de la nave se echarán a perder, mis hombres me abandonarán de algún u otro modo. Lo sé. Por eso consulté El Libro nuevamente, un poco más completo que antes él con mis agregados, algo madurado yo gracias a sus consejos.
Consulté el libro. Busqué los signos apropiados.
Y entreví un Oráculo, que tal vez fuese escrito para mí, o para varios.
Acecha una tormenta de cambios, mientras leo en voz alta:

"No pasarán doce Lunas de este Sol,
sin que un cielo nuevo cubra tu pequeña vida;
Una encrucijada,
en la Rosa de los Vientos,
una encrucijada
de rumbos opuestos.
Ninguno te lleva a la Isla.
O puede que sí.
Quizás es uno, aunque prefieras el otro.
Quizas es éste que sufres. No importa.
Doce Lunas bajo este Sol,
no pasarás bajo un mismo cielo."

Pegaso: sacude el agua de tus cascos.
La luz brilla sobre tí y tú brillas en vuelo;
el aire marino sustentará tus alas, y el viento será caricia.

"Usted escribió alguna vez que de chico solía identificarse con “las muchedumbres que a las seis de la mañana toman el fierro frío del ferrocarril” ¿Pensó que su futuro sería en un lugar muy distinto, es decir los medios de comunicación?
Bueno, yo he sido parte de esas muchedumbres, por ejemplo cuando estudiaba, o cuando empecé a trabajar y, efectivamente, tomaba el fierro frío del pasamano del ferrocarril. La verdad es que no sé si he soñado exactamente este presente, pero he soñado tantas cosas que es muy probable que alguna de ellas tuviera que ver con esto. Eso no quiere decir que lo planeara ni que lo esperara, pero imaginaba distintos futuros. Por ahí uno de ellos era ser campeón mundial de los Welters Juniors, el otro era ser centrofoward de Boca, y alguno, -y hasta casi podría asegurar que lo recuerdo-, alguno de los futuros que imaginaba era parecido a este ¿y mirá si yo trabajara en la radio y dijera cosas? .Y bueno, de tanto soñar resulta que algún sueño se cumple, no por la suerte, si no por que uno sueña tanto que es fatal que algún sueño se termine por cumplir.

¿Y que puede decir de estos soñadores que describe en su libro, a los que llama “los hombres sensibles”?
No existe el hombre sensible químicamente puro. Los hombres sensibles son una convención literaria, en la vida real no los hay, como tampoco existen sus antagonistas, los refutadores de leyenda, químicamente puros. Somos una mezcla de hombres sensibles y de refutadores de leyenda. Algunos tienen un componente mucho mayor de sensibilidad, y otros un componente mayor de raciocinio. Pero el hombre sensible químicamente puro existe únicamente en los loqueros. De cualquier forma, si se admite algún pequeño componente de razonamiento lógico, podría citar escritores como Pascal, o Don Miguel de Unamuno, que eran prototipos de hombres sensibles en la medida que privilegiaban el sentimiento por encima de la razón, a pesar de que los dos han sido eminentes pensadores: Pascal un gran científico y Unamuno un filólogo impresionante. De manera que poseían la ciencia y la erudición pero sospechaban de ella, justamente por que la conocían muy bien. Yo diría que esos son hombres sensibles, o por lo menos son hombres que piensan que más nos ayuda la pasión y el sentimiento que la razón, en casi todas las cosas importantes de la vida.

¿Que similitudes encuentra entre estos hombres sensibles y usted?
Muchas. Yo también creo mas en la pasión y en el sentimiento que en la razón, a pesar de que por ahí sea un hombre de razonamiento. Pero particularmente entre los personajes de mi libro hay totales similitudes, por que yo creo que los cuatro personajes principales que son Mandeb, Allen, Castañino y el “ruso” Salzman, son parte de mí. Yo me inspire en algunos tipos que conocía, pero más adelante me di cuenta que me estaba describiendo a mí mismo en distintos periodos o momentos de mi vida. Yo también he sido jugador, he sido poeta, he sido pensador loco y he sido músico, y cada uno de ellos son una parte mía en la actualidad.

¿Que antecedentes tuvo de base para retratar esta antagonía entre hombres sensibles y los refutadores de leyendas?
Bueno, hay un corpus inmenso: Sábato, Soren Kierkegaard y los escritores mencionados antes, por ejemplo. Ellos escribieron mucho sobre esta dualidad, que es tan antigua como el pensamiento mismo. Y a mí es una cuestión que siempre me ha fascinado mucho, particularmente por que vivimos en un tiempo que privilegia la razón: este es el tiempo de los refutadores, de manera que entonces tiene más sentido hacer un poco de fuerza por el sentimiento, no tanto por que uno crea que el sentimiento es mejor que la razón, si no por que vivimos en un mundo en que la razón ocupa casi todo y hay muy poco lugar para la pasión, para privilegiar el pensamiento romántico, en el sentido de lo abstracto antes que lo concreto, lo lunar antes que lo solar, lo pasional antes que lo racional. Todo el mundo me dice sea razonable, y yo no he escuchado casi nunca que me digan sea sensible, sea pasional, eso esta muy reprimido. Este es un mundo que tiende al orden, o a este orden en que vivimos, donde existe un cierto privilegio de la razón. Pero uno, como hombre concreto, se tiene que revelar ante eso. –Pero... ¿Qué es esto? ¡Yo no soy un robot, soy una persona!

Es el mensaje que nos suelen dar a medida que crecemos ¿ Uno podría pensar entonces que la cantidad de pasión es inversamente a proporcional a nuestra edad?
Bueno, los psicólogos saben mucho de esto por que esta represión del sentimiento que se verifica desde chicos, termina por anular toda explosión pasional en las personas, y así hay gente que durante veinte años hace tratamiento psicoanalítico, ya que no consigue verificar un buen acto sexual porque desde chico le han dicho que por favor no se calentara, y el tipo lleva esto hasta las ultimas consecuencias.
Pero además, la sociedad en que vivimos esta todo el tiempo haciendo que refrenemos nuestras pasiones, nos enseña a no llorar, a no calentarnos demasiado, a ser personas pacientes.

¿Marchamos inexorablemente hacia una tierra de refutadores de leyenda?
Exactamente, de gente que privilegia el poder de la razón y del dinero, y la prueba está en que todos nosotros parecemos condenados a convertirnos en una pieza de este gigantesco engranaje despersonalizado como bien dice Sábato, y lo que uno solo puede hacer, también como diría Sábato, es tender estrechos y frágiles puentes, que por un rato nos liberen de ese espantoso destino.

¿Y en quienes confía para que tiendan esos estrechos y frágiles puentes?
Yo confío en las rebeliones particulares. Y confío antes que nada en los artistas. Creo que los artistas son el foco principal de la resistencia romántica frente al avance de los refutadores de leyendas. Yo casi ni escucho pensadores que hablen de esto, ni ideólogos, ni periodistas, ni los mentores de la sociedad, pero sí los artistas, los poetas y los escritores. Ese mundo un poco loco del arte es donde estalla esa rebelión pasional, ante un mundo que cada vez se tecnifica mas y donde el hombre termina convertido en una simple pieza, que por supuesto es de metal. "
El Libro, fragmento de una hoja, de un diálogo entre un escriba y un Navegante, Don Alejandro "El Negro" Dolina.