martes, junio 22, 2004

Bitácora del Navegante. Descontexto.

Jiddu Krishnamurti

...De modo que debemos observar nuestra relación de cada día tal como ella es realmente. En el observar lo que ella es, descubrimos cómo producir un cambio en esa realidad. Estamos, pues, describiendo lo que realmente es: que cada uno vive confinado en su propio mundo de ambición, codicia, miedo, deseo de éxito, etc. ... ustedes saben lo que ocurre ... Si estoy casado, entonces tengo responsabilidades, hijos y todo eso. Voy a la oficina o adonde sea que trabaje, y luego nos encontramos uno y otro (marido y mujer, muchacho y chica) en el lecho. Y a eso lo llamamos amor, llevando vidas separadas, aisladas, construyendo en torno nuestro un muro de resistencia, persiguiendo alguna actividad egocéntrica. Todos buscamos seguridad psicológica, cada cual dependiendo del otro para su comodidad, para su placer, para su necesidad de compañía. Y por estar tan profundamente solos, aislados, necesitamos que se nos quiera, que se nos estime y tratamos cada uno de dominar al otro...
...Comprender esto es comprender lo que significa sentirse solo. ¿Se han sentido solos alguna vez? ... ¿Saben lo que ello quiere decir? ... Que usted no tiene relación alguna con otro, que está completamente aislado. Uno puede hallarse con su familia, entre la multitud, en la oficina o donde sea, cuando súbitamente aparece esta desesperada sensación de total y absoluta soledad. Hasta que uno no resuelva esto por completo, la relación se torna un medio de escape y, por lo tanto, ella conduce a la corrupción, a la desdicha. ¿Cómo ha comprenderse esta soledad, esta sensación de total aislamiento? Para comprenderla uno ha de observar su propia vida. ¿No es cada acción que ustedes emprenden una actividad egocéntrica? Podemos ser ocacionalmente caritativos, generosos; puede que hagamos algo sin motivo alguno, pero ésas son ocaciones muy raras. Esta desesperación jamás puede ser disipada por medio de escapes, sino a través de la observación...
...De manera que la relación es una de las cosas más importantes o mejor dicho, la más importante cosa en nuestra vida. Eso significa que hemos de comprender qué es el amor. Por cierto que uno se encuentra con ello extrañamente, sin pedirlo, sin buscarlo. Cuando ustedes descubren por sí mismos lo que no es amor, entonces saben qué es amor. Pero cuando lo descubren no de modo teórico o verbal, sino cuando realmente comprenden lo que no es amor; comprenderlo implica no tener una mente que sea competitiva, ambiciosa, una mente que está esforzándose, comparando, imitando: una mente así no puede amar.
¿Pueden ustedes entonces, viviendo en este mundo, vivir por completo sin ambición, sin compararse nunca con otros? Porque en el momento que comparan hay conflicto, hay envidia, hay deseo de lograr, de sobrepasar al otro...
...¿Dónde florece la bondad dígame, en un concepto, en alguna idea, en un ideal que descansa en el futuro? Porque un concepto implica un futuro, un mañana. Este puede estar muy lejos o muy cerca, pero de todos modos está en el tiempo. Y cuando usted tiene un concepto proyectado por el pensamiento, siendo el pensamiento la respuesta de la memoria, del conocimiento acumulado que a su vez depende de la cultura en que uno ha vivido, ¿encuentra usted esa bondad en el futuro creado por el pensamiento? ¿O la encuentra cuando comienza a comprender el conflicto y el dolor?
Así, en la comprensión de "lo que es" (no en el comparar "lo que es" con lo que "debería ser"), en esa comprensión florece la bondad. Ciertamente, la bondad nada tiene que ver con el pensamiento, ¿no es así? ¿Acaso el amor tiene algo que ver con el pensamiento? ¿Puede usted cultivar el amor formulándolo y diciendo: "mi ideal del amor es eso"? ¿Sabe lo que ocurre cuando uno cultiva el amor? Ocurre que usted no ama. Piensa que amará en alguna fecha futura; mientras tanto, usted es violento. ¿Es entonces la bondad un producto del pensamiento? ¿Es el amor producto de la experiencia, del conocimiento? ...
...Cuando usted ve la belleza de un crepúsculo, las hermosas colinas, las sombras bajo la luz lunar, ¿Cómo lo comparte con un amigo? ¿Diciéndole: "mira esa maravillosa colina"?. Usted puede decirlo, ¿pero eso es compartir?. Cuando verdaderamente comparte algo con otro, ello significa que ambos deben tener la misma intensidad, al mismo tiempo y al mismo nivel. De otro modo no pueden compartir, ¿verdad? Ambos deben tener un interés común, al mismo nivel, con la misma pasión; de lo contrario, ¿cómo pueden compartir algo? Ustedes pueden compartir un trozo de pan, pero no es eso que estamos hablando.
Para ver algo juntos, lo cual es compartir, ambos debemos ver; no concordar o disentir, sino ver juntos lo que realmente es. No interpretarlo de acuerdo a mi condicionamiento o al suyo. Y para ver juntos debemos estar libres para observar, libres para escuchar. Esto significa no tener prejuicios. Sólo entonces, cuando hay esta cualidad de amor, existe el compartir...
...Usted no puede aquietar la mente. ¡Punto final! Esas son tretas. Usted puede tomar una pildorita y tranquilizar la mente, pero usted no puede en absoluto tornar a la mente quieta, porque usted es la mente. Usted no puede decir: "aquietaré mi mente". Por lo tanto, uno ha de comprender qué es la meditación, comprenderlo realmente, no repetir lo que otros dicen. Uno ha de descubrir si la mente puede alguna vez estar en silencio; no cómo hacer que la mente sea silenciosa. De modo que hemos de investigar toda esta cuestión del conocimiento, y descubrir si la mente, las células cerebrales que están tan cargadas con los recuerdos del pasado, pueden hallarse en absoluto silencio y funcionar sólo cuando ello es necesario; y cuando no es necesario, estar completa y totalmente silenciosas...


Plática ofrecida por Jiddu Krishnamurti,en Nueva York, el 24 de Abril de 1971
(Conferencia extraída del libro: "La raíz del conflicto" - Editorial Paidos)
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